Javier Milei está siendo víctima de un fenómeno reiterado en la política argentina: la maldición del tercer año. Si en octubre ganaba con sorprendente contundencia las elecciones legislativas, seis meses después su imagen se deteriora aceleradamente y ya es superado en diversas encuestas por su aliada Patricia Bullrich, e incluso por la ex presidenta Cristina Kirchner, presa por defraudar al Estado.







