El pasado 8 de junio se hizo oficial lo que era un secreto a voces en el ámbito político e industrial de Francia, España y Alemania: el proyecto para hacer un caza conjunto dentro del programa europeo FCAS había fracasado. No por esperado fue menos descorazonador para ambos gobiernos, en un contexto en el que Europa busca rearmarse después de décadas en las que la industria militar no ha sido una prioridad para el continente. De hecho, esta misma semana, los socios de la Alianza del Tratado del Atlántico Norte se reunirán en la capital turca para acordar lo que ya se llama como la OTAN 3.0 —concepto acuñado por el subsecretario de Defensa estadounidense, Elbridge Colby—. Esto significa, básicamente, una OTAN en la que Europa asuma un papel mucho más activo en su propia defensa y que no dependa tanto de EE UU.