Sthefany Bojola nació el 16 de julio de 1995 en Maracaibo, Venezuela, y pasó sus primeros años de vida en una zona tradicional de la ciudad conocida como La Rotaria, donde vivió hasta los 10 años de edad. Desde muy pequeña mostró un espíritu inquieto y emprendedor: siempre buscaba la manera de vender, intercambiar o crear pequeños negocios junto a sus compañeros de colegio, una actitud que marcaría el rumbo de su vida profesional.
Su infancia estuvo profundamente influenciada por su abuela materna, quien le inculcó el amor por la música. Gracias a esa guía, Sthefany se formó como pianista en el Conservatorio de Maracaibo y mediante clases privadas con la reconocida profesora Vivian Rodríguez, una figura destacada dentro de la música venezolana. La música fue una parte esencial de su vida hasta los 15–16 años, etapa en la que decidió cerrar ese ciclo para abrirse a nuevas inquietudes creativas y profesionales.
Tras mudarse junto a su madre a la zona norte de Maracaibo, Sthefany cursó estudios en el colegio La Presentación y posteriormente en el Colegio Rosmini, ambos de formación católica. Aunque nació en Venezuela, su historia familiar es profundamente multicultural: posee raíces colombianas por su abuela materna, italianas por su abuelo materno y árabes por sus abuelos paternos. Aun así, Sthefany afirma que Venezuela está profundamente marcada en su identidad y en su corazón.
Durante su adolescencia exploró distintas disciplinas: tomó clases de fotografía con el reconocido fotógrafo venezolano Alberto Frangieh, y asistía, incluso a corta edad, a congresos de programación, neuro-lingüística y ventas, impulsada por una madre que siempre le inculcó la importancia de desarrollar múltiples habilidades.
A los 16 casi 17 años, Sthefany, junto a su madre y su abuela, dio vida a su primer gran proyecto empresarial dentro de la industria de la moda y las bodas. De esa alianza familiar nació Kayac Swimwear, una marca de trajes de baño que marcó un antes y un después en el diseño local. Su madre realizaba la inversión, Sthefany participaba en la conceptualización y diseño, y su abuela —dedicada durante años a la alta costura— convertía cada idea en una pieza real.
Meses después, la familia decidió incursionar en la industria de la estética, específicamente en la depilación láser, abriendo su primer estudio en una de las calles más transitadas de Maracaibo, la calle 72, bajo el nombre Depilmore, negocio que se mantuvo activo hasta aproximadamente el año 2017.
Sthefany cursó estudios universitarios en Maracaibo hasta el año 2015, cuando viajó a Estados Unidos en el mes de enero junto a quien entonces era su novio y hoy es su esposo. Lo que inició como unas vacaciones cambió el rumbo de su vida cuando descubrió que, al ser menor de 21 años y tener un padrastro ciudadano americano, podía solicitar su residencia legal. A partir de ese momento, Estados Unidos se convirtió en el escenario de una nueva etapa de crecimiento y desafío personal.
Durante su primer año en el país, Sthefany trabajó más de 16 horas al día, desempeñándose como mesera, conductora de Uber y en otras aplicaciones, con un solo objetivo: reunir el dinero necesario para obtener su primera licencia en el campo de la belleza. Comenzó atendiendo desde casa a amigos y familiares, construyendo experiencia, técnica y confianza, hasta que decidió alquilar un pequeño cubículo. Desde allí, su crecimiento fue constante y estratégico.
Hoy, en 2025, Sthefany Bojola es propietaria de dos grandes locales comerciales y dos ubicaciones en Orlando, Florida, reconocida por ofrecer tratamientos de alta calidad con tecnología segura y equipos aprobados por la FDA. Ha participado en múltiples proyectos dentro de la industria de la belleza en Estados Unidos, lo que ha fortalecido su experiencia, profesionalismo y visión empresarial.
Actualmente, Sthefany no solo dirige sus negocios, sino que también guía y orienta a personas que desean abrir centros estéticos o maximizar los ingresos de los que ya poseen, compartiendo conocimiento real basado en años de trabajo, errores, aprendizaje y evolución.
A sus 30 años, Sthefany está casada, es madre de dos hermosas hijas, y tiene como propósito inspirar a otras personas —especialmente mujeres y migrantes— a creer en su potencial, trabajar con disciplina y construir su propio camino, sin olvidar jamás sus raíces.









