Es desde hace casi 10 años el máximo responsable de Fitch, una de las tres grandes agencias de calificación crediticia del mundo (las otras dos son Moody’s y S&P), los árbitros mundiales que deciden cómo de solvente es una empresa, un banco o todo un país. No obstante, Ian Linnell (York, Reino Unido, 1967) rompe tópicos del sector financiero: conversador cercano, aficionado al ciclismo y con un marcado acento del norte de Inglaterra. Pasa por Madrid y Barcelona dentro de las habituales rondas de contactos con clientes (las empresas pagan por recibir sus ratings) y, abrasado por el calor madrileño, confiesa que la conversación en las familias londinenses hoy gira en torno a la instalación de aire acondicionado. Desde su privilegiada atalaya, ve una economía mundial con señales de enfriamiento y riesgos en el sector financiero. Algo que, insiste, tampoco nos debe asustar, pues la economía siempre ha operado en ciclos.
