María Corina Machado finalmente lo ha conseguido. Después de una travesía de miles de kilómetros, en una odisea contra todo pronóstico tras vivir más de 16 meses en la clandestinidad, la líder opositora ha cruzado la puerta del salón Rococó del Grand Hotel de Oslo, ha sonreído ante un mar de cámaras y micrófonos, y se ha plantado ante el mundo como la ganadora y gran protagonista del Nobel de la Paz de este año. “Este ha sido un reconocimiento para cada uno de nosotros, para 30 millones de venezolanos”, ha declarado apenas comenzada una rueda de prensa con sabor a revancha, convocada este jueves por los organizadores del premio, casi 24 horas después de la ceremonia de entrega en la que no pudo participar. “He llegado un poco tarde, pero ya estoy aquí”, ha dicho.









